Arthur Wint y Herb McKenley: nuestros primeros héroes olímpicos

La gloria llegó el 5 de agosto de 1948. Era jueves y en el estadio de Wembley, alrededor de una pista de ceniza adaptada sobre un circuito de carreras de galgos, unos 80 mil espectadores esperaban la gran final de los 400 metros planos en los XIV Juegos Olímpicos de Londres, también conocidos como “de la austeridad”, pues se celebraban entre las penurias dejadas por la Segunda Guerra Mundial.

Wint y Mckenley hicieron historia el 5 de agosto de 1948 en Londres Foto: National Media Museum of London
Wint y Mckenley hicieron historia el 5 de agosto de 1948 en Londres
Foto: National Media Museum of London

Jamaica debutaba en las Olimpiadas con una modesta representación de 10 atletas en tres deportes: atletismo, boxeo y levantamiento de pesas, y dos días antes (el lunes 2), sus habitantes ya habían recibido una incipiente alegría. El corredor Arthur Wint, piloto de aviones de combate y estudiante de medicina radicado en Inglaterra, había ganado la primera medalla para la isla en estas competencias: plata en los 800 metros lisos (con un tiempo de 1:49.5), detrás del estadounidense Malvin Whitfield, quien para lograr el oro tuvo que imponer un récord olímpico, de 1:49.2.

Es la carrera de los 400, todas las miradas estaban puestas sobre el también jamaicano Herb McKenley, quien poco antes de las olimpiadas acababa de romper su propio récord mundial en la distancia, de 46.0, con un fantástico 45,9 que lo convirtió en el primer atleta del orbe en destrozar la barrera de los 46 segundos. El otro favorito era Whitfield, tras su triunfo dorado en la competencia de medio fondo.

Sin embargo, Wint, quien a los 17 años fue elegido Atleta Joven de Jamaica y en 1938 conquistó el oro en los 800 metros de los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Panamá, seguía siendo un rival de temer, pues había implantado el mejor tiempo (47.7) de las pruebas eliminatorias.

Al sonar el disparo de partida, McKenley buscó la delantera y la mantuvo hasta la recta final, donde Wint a grandes zancadas logró rebasarlo cuando faltaban escasos metros para la llegada. El resultado fue apoteósico: Arthur Wint detuvo el cronómetro a los 46.2 segundos (nueva marca olímpica) y McKenley traspasó la meta a los 46.4, para ofrendar a los jamaicanos el primer doblete, oro y plata, de nuestra historia en las olimpiadas. Whitfield, extenuado por el esfuerzo, tuvo que conformarse con el bronce, con 46.9. (Ver video de la carrera en: https://youtu.be/1zvJTNc17b0)  

Wint –apodado “gigante gentil”, por su impresionante estatura de 1,94 mts- estuvo a punto de alcanzar una tercera medalla para Jamaica en el relevo 4×400, pero tuvo que abandonar la pista al lesionarse cuando realizaba una gran carrera.

No obstante, esa hazaña pudo concretarla en los Juegos Olímpicos de Helsinki, Finlandia (1952), corriendo en equipo con Herb McKenley, Leslie Laing y George Rhoden. Entre todos, en medio de la algarabía del público, pararon los relojes en 3:04.04, hicieron trizas el récord mundial y derrotaron a Estados Unidos (plata) y Alemania (bronce). En esta galopada de 4×400, con un registro de 44.6, McKenley hizo un relevo considerado como uno de los mejores en la historia del atletismo.

También en Helsinki, Wint obtuvo la medalla de plata en los 800 metros (1:49.4), nuevamente detrás de Malvin Whitfield (1:49.2/récord olímpico).

McKenley, por su parte, brindó a Jamaica otras dos preseas plateadas en la justa olímpica finlandesa: en 100 y 400 mts, con 10.80 y 46.20, detrás del estadounidense Lindy Remigino (10.79) y el también jamaicano George Rhoden (46.09), respectivamente.

En total Jamaica se trajo en 1952 cinco medallas, dos de oro (entre ellas la individual de Rhoden) y tres de plata.

La despedida

wint statue

Arthur Wint, nacido en Plowden, Jamaica, el 25 de mayo de 1920, corrió su última carrera en Wembley y culminó sus estudios de medicina en 1953. Al año siguiente, la reina Elizabeth II lo nombró Miembro del Imperio Británico, pues al mando de uno de sus aviones había combatido para los aliados en la II Guerra Mundial. En 1955 retornó a Jamaica y se residenció en la pequeña población de Hanover, donde era el único médico y se dedicó a atender a los pobres.

Convertido en héroe nacional, en los años 60 sirvió como Alto Comisionado de Jamaica para Reino Unido y entre 1974 y 1978 fue embajador en Suecia y Dinamarca.

Falleció en 1992, a los 72 años, en la localidad de Linstead. A su funeral asistieron autoridades del gobierno, de la oposición, gente común, figuras deportivas, artistas y viejos rivales del atletismo.

Herbert McKenley, nativo de Pleasant Valley (1922), también ganó dos medallas de oro (200 y 400 mts) en los Juegos Centroamericanos y del Caribe (Guatemala, 1950) y tres de bronce (100, 200 y 400 m) en los Panamericanos de Buenos Aires (1951).

Tras retirarse de las competencias, fue entrenador oficial del equipo nacional de Jamaica entre 1954 y 1973, época en la que también presidió la Asociación Jamaicana de Atletismo Amateur.

En 2004, fue condecorado con la Orden al Mérito por su contribución al deporte en la isla. Falleció el 26 de noviembre de 2007, en Kingston, a la edad de 85 años.

Quienes nos visitan pueden admirar las estatuas con que fueron inmortalizados ambos astros del atletismo jamaicano, frente al Estadio Nacional de Kingston.

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