Historia

a) La llegada de los españoles
Independiente desde el 6 de agosto de 1962, Jamaica ha atraído a muchas naciones a sus costas durante los últimos cinco siglos. Cuando Colón avistó la isla en 1494, en su segundo viaje, escribió en su diario de navegación: “La tierra más hermosa que jamás se haya visto … sus montañas tocan el cielo”.

Llamada entonces Xaymaca, que significaba tierra de madera y agua, en la isla vivían unos 600,000 taínos, un apacible pueblo amerindio. Al llegar los españoles con sus barcos, cañones y caballos, los taínos les dieron la bienvenida y les honraron como si fueran dioses. Durante la colonización hispana, sin embargo, la población taína fue exterminada, por los efectos de los trabajos forzados, de las ejecuciones en masa, y de las enfermedades traídas de Europa, contra las cuales los nativos no tenían inmunidad. En 1503, habiendo perdido el favor de la Corte española y ya cerca del final de su vida, Colón pasó un año en Jamaica. Tras su muerte, la isla pasó a su hijo Diego, cuyos descendientes aún ostentan el título honorario de Marqueses de Jamaica.

En 1509, se estableció Nueva Sevilla como capital insular, cerca de un pueblo llamado Las Chorreras, nombre que significa las cascadas. Posteriormente los conquistadores ingleses entendieron mal este nombre y llamaron al pueblo Ocho Ríos (eight rivers). Hoy ya se han excavados los cimientos de Nueva Sevilla, y aún continúa la búsqueda de dos naves dejadas por Colón en una playa cercana.

Los colonizadores españoles criaron ganado y produjeron manteca, obtenida de cerdos silvestres. La manteca se exportaba desde un apacible puerto de la costa norte, conocido hoy como Montego Bay. Jamaica, para los españoles, se convirtió en puesto de aprovisionamiento para sus barcos, que iban a Centroamérica en busca de oro.

El futuro de Jamaica, sin embargo, se determinó en gran medida por dos importantes desenvolvimientos: la importación de caña de azúcar y la de esclavos traídos de Africa para cultivarla. Por casi dos siglos, la industria azucarera floreció y creció, generando enormes fortunas.

b) La dominación británica
Los ingleses capturaron la isla en 1655. Los españoles fueron expulsados de su nueva capital de San Jago de la Vega  ?hoy Spanish Town, cerca de Kingston?  y huyeron hacia Cuba. Algunas ciudades jamaiquinas, como Runaway Bay, recibieron ese nombre para conmemorar la salida de los españoles. Un joven trabajador procedente de Gales, llamado Henry Morgan, subordinado a un patrono por un arrendamiento de servicios común en aquella época, llego a convertirse en un infame pirata  y posteriormente llegó a ser Teniente Gobernador de Jamaica. Port Royal, lugar donde se radicó en una península de las afueras de Kingston, llegó a ser famosa como la ciudad más rica y malvada de toda la Cristiandad, hasta que en 1692 un terremoto la destruyó, hundiéndola casi toda en el mar. La década de 1690 fue testigo de la organización de las colonias norteamericanas, lo que a su vez tuvo un impacto sobre la historia de Jamaica.

c) Desarrollo del espíritu de independencia
Mientras se alzaban suntuosas mansiones en las plantaciones azucareras, como Rose Hall y Greenwood, y las fortunas que se hacían eran la envidia de muchos, el espíritu de independencia comenzó a tomar distintas formas entre los hacendados y los esclavos.

Los esclavos estaban conscientes de la presencia de los Maroons. Estos eran descendientes de esclavos que habían logrado escaparse de los españoles, quienes les llamaban cimarrones (es decir, prófugos o fugitivos). Los Maroons (o cimarrones) vivían en las montañas, desafiaban a las tropas británicas, evitaban las plantaciones, y atraían como un imán a nuevos esclavos fugitivos. Un tratado, firmado en 1739, les concedió cierta autonomía, que todavía hoy retienen.

Los hacendados también eran rebeldes. Cuando las 13 Colonias americanas  declararon su independencia de Inglaterra, la Asamblea de Diputados de Jamaica votó a favor de unirse a ellas, quizá porque la mayor parte del comercio jamaiquino se hacía con aquellos territorios norteamericanos. En aquel tiempo, España, Francia y Holanda también le declararon la guerra a Inglaterra. Jamaica se convirtió en el primer puesto de mando que tuvo un joven oficial naval llamado Horacio Nelson. Una placa en Fort Charles, Port Royal, dice a los visitantes: “Vosotros, que camináis por donde él pisó, recordad su gloria”.

d) La Emancipación
Un período de depresión económica e inquietud social sobrevino tras la abolición de la esclavitud en 1838. En 1865, la Rebelión de Morant Bay marcó un hito importante en la historia de la isla. Sus líderes  ?un diácono bautista llamado Paul Bogle, y un próspero hombre de negocios de Kingston, George William Gordon?  fueron ejecutados y figuran hoy entre los héroes nacionales de Jamaica. En medio del pánico que siguió a esta rebelión y a su represión brutal, la Asamblea de Diputados renunció a su tradicional independencia como cuerpo legislativo y la isla pasó a ser una Colonia de la Corona, sometida directamente al gobierno británico.

Jamaica se convirtió en un crisol de muchas nacionalidades. A la mayoría negra, la minoría europea, y el mestizaje racial de prósperos profesionales de clase media, se agregaron inmigrantes procedentes de la India y China. Casi todos eran traídos como trabajadores obligados a laborar en las plantaciones azucareras, pero muy pronto solían mejorar de ocupación. La antiquísima comunidad judía también se expandió y, además, llegaron como inmigrantes los comerciantes árabes. La fusión de diversas nacionalidades inspiró el lema nacional de Jamaica: “Out of Many, One People” (De muchos, un solo pueblo).

La ambición impulsó a muchos jamaiquinos al extranjero. Muchos se fueron a cumplir diversas tareas: combatir en las guerras británicas; trabajar en la construcción del Canal de Panamá, en las haciendas azucareras de Cuba o en las plantaciones de caoba en Belice, o simplemente en busca de fama y fortuna. Muchos emigrantes jamaiquinos han llevado su talento y su visión alrededor del mundo, fundando comunidades que han crecido y prosperado.

e) Mercados en expansión
Los que se quedaron en la isla también han creado y construido, elevando al máximo la productividad de las tierras agrícolas. La industria bananera floreció y fue promovida en Estados Unidos por un capitán marino de Nueva Inglaterra, Lorenzo Dow Baker, cuya Boston Fruit Company se convertiría luego en la United Fruit. Baker comenzó a llevar visitantes de Estados Unidos a Jamaica, antes de terminar el siglo XIX, en los barcos bananeros de la compañía, iniciando así los cimientos del turismo, que hoy es un factor tan importante en la economía insular.

Los cítricos también se convirtieron en un gran producto de exportación, incluyendo nuevos híbridos, como la ortanique. La demanda por el jengibre de Jamaica creció con el desarrollo de un producto llamado ginger ale, y la pimienta de Jamaica comenzó a exportarse bajo el nombre de allspice. El café de las Montañas Azules se convirtió en una marca favorita a nivel mundial, y la industria del ron también generó grandes ingresos.

Por espacio de treinta años, los ricos depósitos de bauxita (alúmina) fueron el fuerte de la economía y, en la década de 1970, Jamaica ya representaba casi dos tercios del suministro de aluminio a Estados Unidos. Actualmente, la población de Jamaica depende principalmente del turismo, que ha florecido hasta convertirse en una gran fuente de empleo y en un importante factor de obtención de divisas extranjeras. Ingresos adicionales provienen de la agricultura moderna, incluyendo áreas no tradicionales, como la horticultura, y también de los viveros de peces y de productos vegetales para la exportación.

f) Pavimentando la ruta hacia la independencia
En la década de 1930, dos hombres muy distintos a pesar de que eran primos  ?Alexander Bustamante y Norman Manley?  fundaron dos partidos políticos: el Partido Laborista de Jamaica y el Partido Nacional del Pueblo, alimentando ambos un espíritu de nacionalismo. A la medianoche del 6 de agosto de 1962, en una ceremonia presenciada por la ya desaparecida Princesa Margarita de Inglaterra y por Lyndon Johnson, a la sazón Vicepresidente de Estados Unidos, el Union Jack, la bandera británica, fue arriado, y se izó el nuevo pabellón de Jamaica, en sus colores negro, verde y oro, en reconocimiento de la independencia del país.

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